Es una enfermedad infecciosa de tipo alimentario, causada por una bacteria llamada Salmonella typhimurium, esta especie no causa una enfermedad tan severa como la S. typhi.
Generalmente afecta a los intestinos y ocasionalmente pasan al torrente sanguíneo y constituye una de las causas más comunes de gastroenteritis, presentándose con mayor incidencia en los meses de calor.
Esta enfermedad puede afectar a cualquier persona, aunque es más común en bebés y niños pequeños.
Se adquiere:
Alimentos o agua contaminada con materia fecal
Contacto con personas o animales enfermos.
- Diarrea leve o persistente.
- Fiebre alta.
- Náuseas y vómitos en algunos casos.
- Dolor abdominal.
- Malestar general.
En mujeres embarazadas que contraen la bacteria, los dolores suelen ser muy fuertes y pueden llegar a transmitir la infección a su bebé, que puede desarrollar diarrea, fiebre y en algunos casos, afortunadamente pocos, meningitis.
Entre los alimentos que se contaminan con Salmonella, están: las carnes crudas o mal cocidas, la leche no pasteurizada y los productos lácteos derivados de ella, los huevos crudos o poco cocidos, la carne de pollo, la alfalfa y las fresas regadas con aguas negras.
Otras fuentes de contagio pueden ser las mascotas infectadas, como las tortugas, pollos, perros y gatos.
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